Embajadas de Altozano

En Altozano, según información de antiguos festeros, las Embajadas eran escenificadas por embajadores foráneos que representaban los textos de sus poblaciones de procedencia. Así, desde el Castillo de Altozano se declamaban los parlamentos de Muchamiel, o Monforte..., hecho éste que igualmente se vino produciendo incluso cuando los embajadores eran del barrio. El motivo no era otro que el no tener Altozano textos de Embajadas propios. Un festero de Altozano, Alonso Martínez Orozco, deseoso de que su barrio posea las suyas propias, comienza a escribirlas a finales de 1982. Tras año y medio de gestación, y gracias al aliento de amigos y componentes de la Asociación, las Embajadas y Capitulaciones de Altozano nacen en 1984, representándose por vez primera en Agosto de ese mismo año, y recibiendo el beneplácito de propios y extraños.

Sin embargo, para Alonso Martínez aún no estaba completa. Le faltaba ese "algo" que hiciera que las Embajadas de Altozano, al igual que sucede con el resto de Embajadas de otros barrios y poblaciones, la diferenciara y la hiciera única. Y ese "algo" lo encontró en la historia real de Alicante: el "Pacto de Tudmir". Es un documento histórico real (el más antiguo e importante conocido de los de su clase -firma de rendición amistosa-) que se firmó en el 711 entre las tropas árabes comandadas por el que sería primer Emir de al-Andalus, Abd al Aziz y Teodomiro, señor de la "Cura de Tudmir" (amplia comarca del sureste español, que incorporaba a varias ciudades -entre ellas, Alicante- y con sede en Orihuela) y en el que entre otras ciudades rinde Lucentum (nombre por entonces de Alicante), y a la que los árabes dan el nombre de Laqant. Este documento -el Pacto de Tudmir- se integra en la Embajada mora, dándole base histórica y llevándola a una modificación importante (el parlamento del Embajador moro gira en torno a la rendición pactada). La Embajada cristiana se mantiene igual. Con estos cambios, las Embajadas de Altozano se "reestrenan" en las Fiestas de 1989, ganando en identidad propia y en contenido histórico y real.

No obstante, Alonso Martínez aún reescribirá -una vez más- sus propias Embajadas, puliéndolas, unificando la rima de las Embajadas y Capitulaciones al completo, lo que le lleva -como hemos dicho al principio- de este párrafo- a reescribirlas, ganando las Embajadas y Capitulaciones en calidad literaria y poética, pero manteniendo el argumento de los textos anteriores (1989). Casi listas para 1996, sin embargo, y por circunstancias ajenas al deseo del autor, no verán la luz... Bueno, hoy lo hacen, tras varios años, y enriqueciendo el fondo documental de esta Asociación.

Definitivamente, las nuevas Embajadas y Capitulaciones, reescritas sobre la base de las Embajadas de 1996, se estrenan en 1998, estreno que no se limita a sus textos. También los embajadores se estrenan en el cargo (el propio Alonso Martínez Orozco como Embajador moro y Francisco Javier Torres Sala como Embajador cristiano), así como el cambio de la representación de la Embajada Mora, que pasa a ser nocturna y que, tras el Pregón de Fiestas, da inicio (un gran y espectacular inicio) a las Fiestas de Moros y Cristianos de Altozano.

Por último reseñar que, hoy por hoy, las Embajadas de Altozano se han afianzado definitivamente y ocupan dentro de su Programa de Fiestas el importante lugar que el Acto de Embajadas debe representar dentro de cualquier Fiesta de Moros y Cristianos. Y eso es, sobre todo, gracias a todos y cada uno de los festeros que participan en las mismas, y de todas y cada una de las personas que, cada año en mayor número, vienen a presenciarlas.

La Asociación

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