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Las Fiestas de Moros y Cristianos en el barrio de Altozano son de las más antiguas de la ciudad, pues ven la luz por vez primera en el año 1952. Nos contemplan más de cincuenta años llenos de música, pólvora, historia y tradición.
Altozano, en cuyo enclave se encontraba antiguamente una de las puertas de acceso a la ciudad amurallada de Alicante, es en aquel año de 1952 y tras cerca de treinta años de existencia del barrio, escasamente tres o cuatro calles (Roselló, Cerámica, Llinares…) en torno a la Cerámica que se erigía a las afueras de Alicante, pero que ve reforzado su crecimiento por el importante nudo de comunicaciones en el que se encuentra y que cada vez adquiere más importancia: por un lado, el vial que nace desde la ciudad hacia la cercana San Vicente del Raspeig, arteria que atraviesa el barrio; y por el otro el incipiente nacimiento de la que será con el tiempo la avenida Conde de Lumiares, vía de conexión de los barrios del norte de la ciudad. Con estos mimbres se empieza a urdir lo que será el barrio de Altozano, con gentes venidas de otras partes de la ciudad, así como de otras poblaciones cercanas a la urbe. De este modo, con un barrio en ciernes habitado por vecinos de distinta procedencia, nace la Fiesta en el barrio. Y nace bajo el impulso de los jóvenes altozaneros, tutelados y alentados por un grupo de vecinos ansiosos por dotar de festejos propios al pujante barrio, y traídos desde sus puntos de origen, como es el caso destacado de Mutxamel, lugar de procedencia de algunos de los propulsores de la Fiesta de Moros y Cristianos en Altozano, como es el caso del “tío Isidro”. En torno a la Patrona del barrio, la Virgen de la Asunción, se constituye una Junta de Fiestas que para las Fiestas de 1952 recaudará unas 15.000 pesetas (cifra importante para la fecha), elaborándose un programa de festejos en el que ya encontramos los actos básicos de la Fiesta: embajadas, desfiles, pasacalles, Procesión… un completo elenco de actividades aderezadas con actos más “populares”: adornos de calles, piñatas, verbenas… Altozano crea de la nada unas Fiestas dignas de una ciudad como Alicante… y todo gracias a gente que ama la Fiesta y a su barrio, y a esos jóvenes que mencionaba al principio de este párrafo, y que forman la comparsa Moros y Moras. La aceptación de la celebración festera es unánime y muy superior a lo esperado. Al año siguiente, en 1953, se incorporan a la Fiesta las comparsas de Maseros y Contrabandistas. Los festejos se enriquecen de actos (cabalgata de carrozas, alboradas, retreta, etc.), convirtiendo el hecho en algo significativo dentro del contexto festivo de la ciudad. Al año siguiente aumentará nuevamente el número de comparsas, con la incorporación de Cristianos. En 1955 ocurrirá lo mismo, con Piratas y Zíngaros engrosando las huestes cristianas de Altozano. Será en 1956 cuando las huestes de la media luna vean crecer su número, con la creación de la comparsa Judíos… no se puede negar ante estos datos el éxito de las Fiestas en Altozano, que ven cómo en un quinquenio las comparsas pasan de ser una a un número de siete. Todas ellas incorporan a lo largo de estos años sus cargos festeros, representados en señoritas que, dependiendo de qué comparsa se trate, ostentarán títulos de “Reina” o “Capitana” de comparsa. La Junta de Fiestas tiene así mismo sus propios cargos de honor, como Reina y Damas de Fiestas, Fester Machor, Presidente de Honor, etc. Como se puede ver, en unos escasos cinco años, la Fiesta de Moros y Cristianos se ha consolidado en el panorama festero de Alicante, y la culpa la tiene un barrio lleno de ilusión y plenamente identificado con sus Fiestas. Lo que comenzaron un puñado de festeros en el 56 lo hacen más grande día a día cerca de doscientos. Este continuo “in crescendo” se mantendrá durante los años 1957 y 1958, años prósperos para la Fiesta... pero el horizonte espléndido que se intuye se torna oscuro ante lo que parecen motivos sin sentido: el Ayuntamiento a instancias de no se sabe bien quién o quiénes inicia una política expansionista de la Fiesta de Hogueras, una propagación de la misma por la totalidad de la ciudad buscando un reconocimiento (bien turístico, bien lúdico) fuera de Alicante. Es en este preciso momento cuando se pone al barrio de Altozano ante una disyuntiva: para que exista la Fiesta de Moros y Cristianos debe existir igualmente la Hoguera en el barrio. Los festeros, ante una imposición, optan por no perder su dignidad: no habrán moros y cristianos. No obstante, la llama festera se conservará en todos y cada uno de los festeros de Altozano, avivada de gratos recuerdos de días gloriosos… incluso algunos no renunciarán del todo a ellos y, cada 15 de agosto, encontrarán el medio de, en cierto modo, no dejar que la memoria festera muera, que quede en el olvido. Por fin, y tras doce años en estado “latente”, la Fiesta de Moros y Cristianos regresa a las calles de Altozano. Nuevamente, los jóvenes del barrio, alentados por los relatos de sus mayores, crean una escuadra mora y otra cristiana y desfilan por las avenidas de Conde Lumiares y Alcoy. En este año 1971 y en el siguiente de 1972, en el que se repite el hecho, hay que dejar claro que son manifestaciones no oficiales de la Fiesta de Moros y Cristianos de Altozano, pues no se establecen actos ni las escuadras que desfilan pertenecen a comparsa alguna. Sin embargo, estos dos años consiguen sacar del letargo al resto de festeros del barrio, que deciden volver en 1973, fundando para ello, y junto a foguerers del barrio, la Hoguera de Altozano. En este año 1973 dos comparsas “retornan” del pasado, Contrabandistas y Judíos, con Jaime Selva o Tomás Lozano, veteranos y reconocidos festeros, entre sus integrantes. Quizás venga ahora a colación el tema de la influencia ”mutxamelera” en Altozano. Nombres como Maseros, Contrabandistas, Piratas, Judíos, Moros del Cordón, Pacos o Abencerrajes vienen a identificarse con la práctica totalidad de comparsas existentes en Mutxamel, si exceptuamos a Zegríes y Templarios. Comenzando por el “tío Isidro”, la Fiesta de Moros y Cristianos de Altozano se ha ido nutriendo de mutxameleros que han querido aportar su grano de arena a estas Fiestas que, aunque netamente influenciadas en la adopción de nombres por parte de las comparsas como se acaba de indicar, ahí comienza y termina el parecido entre ambas Fiestas. No quiero terminar este aparte sin realizar un inciso que enorgullece a Altozano, y es su riqueza conceptual festera: en pocas celebraciones de moros y cristianos existe tal diversidad de identidades: a los moros y cristianos se suman contrabandistas, maseros, piratas, zíngaros, pacos y corsarios. Toda una pléyade de comparsas que enriquece la tradición cultural de Altozano. De regreso a 1973, la Fiesta retorna como ya hemos dicho con dos comparsas, Contrabandistas y Judíos, repitiéndose en 1974 las comparsas participantes. En estos años, de 1973 a 1979, las Fiestas compartirán Junta Directiva con la Hoguera de Altozano, a más de la máxima representación de ambas, pues Belleza y Damas de las Hogueras serán en Agosto la Reina y Damas de las Fiestas de Moros y Cristianos. La Junta compartida estará compuesta de, además de los componentes de las Hogueras, por un representante de cada comparsa, ya que no existe por entonces un órgano que aglutine a las mismas. De este modo, Hogueras y Moros y Cristianos conforman dos Fiestas organizadas por una Junta única, cuyos componentes irán aumentando con el número de comparsas participantes: en 1975 regresan Maseros y Piratas, además de crearse las comparsas de Cruzados y Moros del Cordón; en 1978 ingresa la comparsa Pacos; y en 1979 retorna la comparsa Zíngaros, a la vez que comienza su andadura festera la comparsa Caballeros del Rey Jaime I. Como en la etapa inicial, el número de comparsas aumenta rápidamente en un breve espacio de tiempo, y en 1979 ya son nueve. Es entonces cuando la Fiesta de Moros y Cristianos se siente lo suficientemente consolidada para continuar su andadura sola, y poco después de finalizar las Fiestas de 1979, y con Corsarios recién constituidos, las comparsas se desligan de la Junta de la Hoguera de Altozano y fundan la Asociación de Comparsas de Moros y Cristianos de Altozano, siendo nombrado como Presidente a D. Ildefonso Rojo Hermosilla. Las primeras reuniones se celebrarán en casa del veterano masero Ramón Zaragoza, y los festeros se afanan en recobrar el pulso festero de antaño. Mientras que la década de los setenta sirve para una nueva consolidación de la Fiesta, en la década de los ochenta la Fiesta de Moros y Cristianos fomentará la identidad propia de sus festejos y evolucionará de manera importante, a la par que verá ostensiblemente incrementado el número de comparsas participantes, que aumentará hasta su máximo nivel durante dichos años. En cuanto a la Fiesta en sí, en 1981 se crea la figura de Abanderada Mayor de la Asociación (curiosamente, este año fue Abanderado), y se reinstaura el acto de la Retreta, que pasa a celebrarse el día 16, con lo que la Fiesta crece en días de celebraciones, pasando a cuatro. En 1982 se homenajea al primer Fester de Honor, aunque en un principio no se le otorga este nombre. En 1983 se comienza a celebrar el “Mig Any” festero. En 1984 se produce el relevo en la presidencia de la Asociación, siendo nombrado D. José Alarcón Gómez, y se estrenan las Embajadas de Altozano (con anterioridad se habían representado las de Monforte o las de Mutxamel). En 1989 se producen novedades importantes: se estrena el actual castillo de embajadas, se suma al programa de actos el Pregón de Fiestas y se instauran las Capitanías y Alferecías de Bando (estas últimas tendrán una corta existencia), siendo en este preciso año de 1989 cuando por única vez coinciden los cargos de Capitanes de Bando con los de Reina y Damas de las Fiestas, pues estas desaparecerán al año siguiente. Más novedades se sucederán durante 1990, pues se inaugura sede social (en principio en alquiler, hasta la adquisición de la sede actual, en 1998), y se estrena el Himno Festero de Altozano. Como se puede comprobar, los ochenta fueron un año de una importante evolución, como se indicaba antes. Durante estos años se produce la mayor participación de comparsas en las Fiestas de Moros y Cristianos. A lo largo de los ochenta hay años en los que se llegará a suspender nuevas incorporaciones, fijándose en dieciséis el número total de comparsas. Esta cifra se alcanzará a mediados de los ochenta. En 1981 se suma la comparsa Nómadas, y en 1982 serán hasta cuatro comparsas las que engrosarán las huestes altozaneras: Abencerrajes, Aragoneses, Beduinos y Marroquíes. En 1984 Tuaregs se suma al bando moro, y en 1985 Bereberes. En 1987 nace la comparsa Nazaríes y en 1989 se incorporarán las comparsas Negros Zulúes y Mudéjares. Comentar llegados a este punto que, a excepción de Abencerrajes, ninguna comparsa llegará a “cuajar”, festeramente hablando, y su andadura dentro de la Fiesta será de una media de seis años. Cinco años se contará con la presencia de Omeyas (1995), última incorporación de comparsas a la Fiestas de Altozano, con la excepción del efímero regreso de Negros Zulúes en 2003. Con los datos expuestos, se puede imaginar una década de los noventa con una sucesión continua de comparsas en el bando moro que concluirá en el año 2000 con las actuales diez comparsas que siguen en la brecha festera, anecdóticamente formadas todas antes de los ochenta (cuatro de ellas de la primera época), exceptuando a Abencerrajes (1982): Contrabandistas, Maseros, Piratas, Zíngaros, Cruzados, Moros del Cordón, Pacos, Caballeros del Rey Jaime I, Corsarios y la citada Abencerrajes. Tal será la dificultad en los noventa de establecer Capitanías y Alferecías en el bando de la media luna, que las Alferecías deberán desaparecer e incluso la Asociación deberá asumir una Alferecía (1996) y dos Capitanías (1994 y 1997). Es esta una fase difícil, que le toca asumir a D. Emilio Carretón Choque, quien es nombrado presidente de la Asociación de Comparsas en 1992, cargo que aún ostenta. Como punto de inflexión, se llega al año 2000 con las actuales comparsas, tras la desaparición de Omeyas tras su Capitanía de 1999. Con la llegada del nuevo siglo se celebra el 50 Aniversario de la fundación de las Fiestas de Moros y Cristianos, para lo que en 2001 se recupera el acto de la Alborada, celebrado el 14 de agosto tras la Entrada, espléndidamente acogida por el barrio y los festeros. También el 15 de agosto, durante la Misa, se lleva a cabo la imposición de la nueva corona a la Virgen de la Asunción. En el 2002 se ha de tomar una dolorosa decisión: el bando moro, al contar con sólo tres comparsas, no puede asumir una Capitanía cada tres años, por lo que se opta que a partir de este año haya una sola Capitanía, y que en este año corresponde a la comparsa Contrabandistas. Estos, con motivo de la misma, celebran en 2002 una embajada contrabandista, rememorando las que en el barrio se celebraron durante la primera etapa de las Fiestas. Resumiendo los últimos años, desde 2000 se han asentado las Fiestas de Moros y Cristianos en Altozano, que tras un periodo de vorágine festera en los ochenta se vio seguido de unos años faltos de la continuidad deseada en las comparsas y tan necesaria para el asentamiento definitivo de la Fiesta. Este asentamiento, que si bien no trae mayor número de comparsas, sí que otorga a la Fiesta en sí una cada vez mayor brillantez en la celebración de cada uno de sus actos, lo que se ve reflejado en la cada día mayor proyección de las Fiestas de Moros y Cristianos de Altozano dentro y fuera de la ciudad de Alicante. Un asentamiento que se ha conseguido con las señas de identidad propias que siempre ha buscado fomentar el festero del barrio y que le dan esa riqueza única en la ciudad de Alicante. A ello ha colaborado, como ya he dicho, el trabajo de muchos festeros que se sienten identificados con los diferentes proyectos que ha llevado a cabo la Asociación de Comparsas, y que han culminado con la consecución de muchas metas, siempre enfocadas a enriquecer la tradición cultural del barrio de Altozano. No en vano, las Fiestas de Moros y Cristianos en Altozano poseen una tradición de más de cincuenta años, pero plenos de ilusión y de continuar avanzando, evolucionando dentro de las Fiestas de Alicante. Fiestas en las que sigue siendo el barrio más participativo, y en las que ha tenido la ocasión de ostentar cinco Capitanías en estos siete años, tres cristianas y dos moras. Llegados a este punto, y tras un repaso a la extensa historia de los Moros y Cristianos, quiero resumir a grandes rasgos las señas de identidad de la misma, comenzando por los Cargos de la Fiesta, y que son: - La Abanderada Mayor, que personifica a todos y cada uno de los Festeros que integran la Asociación en todos los Actos y Fiestas en los que participa. - Las Capitanías de Bando, con sus Capitanes al frente, que aportan si cabe más luz, color y brillantez a las Entradas. - El Festero o Festera de Honor, persona que aglutina en sí todos los valores de la Fiesta al tiempo que representa a aquellos festeros que iniciaron la misma y que colaboraron en engrandecerla. - El Pregonero o Pregonera de Fiestas, personalidad del mundo alicantino en cualquiera de sus vertientes o facetas, quien con sus palabras arenga a los festeros a celebrar unas Fiestas merecedoras de admiración y respeto. También los eventos que configuran el Programa de Actos consiguen que las Fiestas de Altozano tengan ese toque singular que las distingue de otras: - Las Embajadas y Capitulaciones, textos creados por un festero para Altozano, con especial mención para la Embajada Mora que, a más de tomar como base hechos históricos, desde 1998 ha pasado a ser nocturna, con lo que ha ganado en espectacularidad y brillantez. Especial mención tiene la guerrilla, que viene acompañada del incendio y toma de la fortaleza. Y para finalizar, las Capitulaciones, llenas de emotividad, entre los lamentos del vencido y los gritos de victoria del vencedor. - Las Entradas, siempre precedidas por la Abanderada Mayor y su cortejo, que ganan año tras año en lucimiento y poder de convocatoria por la belleza de los trajes, la magnificencia de los boatos y Capitanías, la seriedad y el saber hacer que distinguen a nuestras escuadras y la notoria calidad alcanzada año tras año en las piezas musicales y bandas de música. - La Alborada, Procesión y Ofrenda a nuestra Patrona, la Virgen de la Asunción, impregnadas de serena y respetuosa devoción hacia nuestra Señora, por quien se crearon las Fiestas de Moros y Cristianos de Altozano. - La visita al Hogar del Padre Alegre (Cottolengo), muestra palpable de solidaridad de una Fiesta y un barrio con aquellos que lo necesitan. - La Retreta, o desfile humorístico, en el que las Comparsas demuestran su ingenio y desenfado a la hora de buscar y desarrollar un tema y mostrar el lado simpático de las cosas y la actualidad. Es el perfecto broche de oro a unas Fiestas que, dentro de la sencillez y la seriedad que las caracteriza, no dejan de asombrar muy gratamente a todos aquellos que las visitan año tras año. - Los distintos concursos y certámenes lúdicos y culturales que se convocan a lo largo de todo el año, y que busca la mayor participación e integración del barrio con las Fiestas, a la vez que fomenta la tradición y cultura de las mismas entre los más jóvenes y entre los neófitos en este tipo de celebraciones. Pero por encima de todo esto, no hay mayor seña de identidad en estas Fiestas que la de sus propios festeros, orgullosos de su historia, abiertos de corazón y de amistad, participativos y colaboradores, amigos dentro y fuera de la Fiesta. Desde estas líneas sólo he pretendido dar a conocer un poco más a unos festejos que son reconocidos dentro y fuera de Alicante, no tanto por la cantidad sino más bien por la calidad y calidez que los festeros ofrecen a quienes se acercan a celebrar conjuntamente con sus festeros las Fiestas. Pues su secreto está ahí, en saber conseguir que propios y extraños se sientan parte integrante de un todo que es la Fiesta. Y eso, que se consigue año tras año, convierte en algo mágico cada momento, cada instante de las Fiestas de Moros y Cristianos de Altozano. |